WASHINGTON, Estados Unidos.- El gobierno estadounidense se encamina hacia un fin de año caótico. La negativa del presidente Donald Trump a aprobar un plan de 2,3 billones de dólares en ayudas llevó a que millones de estadounidenses desempleados perdieran subsidios. Además, existe la amenaza de que cierren de agencias federales por falta de fondos.
Sus rivales políticos y sus antiguos aliados, ven con preocupación cómo la furia del presidente, que se niega a reconocer su derrota en las elecciones, se vuelve contra sus compatriotas en distintos frentes.
El analista Kevin Liptak, columnista de CNN, indica que mandatario se enfurece y “busca formas de vengarse” a medida que fallan sus intentos de revertir las elecciones, y los líderes republicanos del Senado felicitan a Biden por su victoria.
El primero de sus movimientos “vengativos” es el bloqueo a la ayuda económica para los desempleados. “Este fin de semana, continuó exigiendo que los cheques de pago directo aumenten de 600 a 2.000 dólares, cifra que los demócratas apoyan, pero que (Trump) presentó un día después de que se aprobó el proyecto de ley y el Congreso abandonó la ciudad, con lo cual deja a los millones de estadounidenses desempleados en el limbo”.
Llamó “tacaño” al líder de la mayoría del Senado, el republicano Mitch McConnell, por no proporcionar cheques adecuados a los estadounidenses, a pesar de que los propios negociadores de Trump inicialmente propusieron el monto.
También trasladó su pelea con Facebook y Twitter al campo de la defensa nacional: “Convencido de que las empresas de redes sociales ayudaron a manipular las elecciones en su contra, vetó un proyecto de ley de defensa porque no derogaba protecciones de responsabilidad de esas empresas”.
Peor aún, agrega, dice Liptak, Trump insiste en que su propio gobierno trabaja en su contra, al ignorar las acusaciones falsas de fraude electoral, y “deja en suspenso la posibilidad de cerrarlo mientras disfruta sus vacaciones de invierno en el sur de Florida”
Sus detractores lo acusan de utilizar sus poderes de clemencia para borrar las condenas presentadas por el fiscal Robert Mueller, socavando el sistema legal para protegerse de las investigaciones en su contra.
Este fin de semana volvió a amenazar con disturbios a la paz social, al hacer referencia en Twitter a “las grandes protestas” que se esperan en Washington el 6 de enero, en torno a la ratificación en el Congreso de la victoria electoral de Biden, lo que Trump está convencido de que puede detener con la ayuda de los conservadores y su vicepresidente.
El país, en tanto, enfrenta sus peores pesadillas. El sábado, el país alcanzó un hito sombrío: 1 de cada 1.000 estadounidenses ha muerto de covid-19 desde la primera infección reportada en la nación a fines de enero.